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Puerto Madryn: Fue a entregar un pedido y se quedó a ver la final de la Copa America

Cábala, empanadas y festejo viral, el repartidor de Pedidos Ya que celebró el título en casa de un cliente. El vídeo que se hizo viral en todo el mundo.

Actualidad 12 de julio de 2021 Editor General Editor General
Pedidos ya
Pedidos ya

Jorge Villalba llegó a una casa en Puerto Madryn a entregar comida a diez minutos del final del partido entre Argentina y Brasil. El dueño de la casa lo invitó a ver el desenlace del partido junto a sus amigos. La crónica de un festejo que hizo furor en las redes sociales.

La noche venía torcida para Jorge. La selección argentina ya había empezado a jugar la final de la Copa América contra Brasil, en el Maracaná, con la ilusión de poder cortar la racha de 28 años sin títulos, pero él no había podido ver ni un minuto del encuentro.

A bordo de su moto Yamaha FZ L roja y negra, se había pasado casi toda la noche por las calles de Puerto Madryn haciendo entregas para el servicio de mensajería en el que trabaja desde hace tres años y medio. Hubo mayoría de retiros y entregas de comidas y helados y algún que otro delivery de paquetes.

Como si fuera poco, cerca de las 21.20, cuando Di María emprendió la corrida por las espaldas de Renan Lodi y concretó el gol más trascendental de su carrera, Jorge estaba parado delante de una distribuidora de ropa para entregar luego un regalo a una casa particular.

“Ese fue el momento más duro de la noche”, le reveló Villalba al medio Infobae en una charla telefónica. “La distribuidora está ubicada en la calle 25 de Mayo, pleno centro de Madryn. Así que mientras esperaba que me dieran el paquete empecé a escuchar los gritos de gol que bajaban de los balcones. Me di cuenta de que había sido un gol de Argentina y me quería matar porque no lo podía ver. Tenía que concentrarme en pagar el regalo y llevarlo a una casa particular.”

Jorge todavía no lo sabía, pero poco más de una hora después iba a conocer a Genaro Donati y a su banda de amigos. Todos juntos compartirían un momento de alegría y desborde de emociones que no olvidarán por el resto de sus vidas.

Villalba tiene 50 años, cinco hijos, cuatro nietos y desde finales de 2017 trabaja como motoquero del servicio RG Cadetería en una de las principales ciudades de Chubut.

“Este partido no me lo quería perder, era un Argentina-Brasil y sabía lo que nos jugábamos. Pero también sabía que por mi trabajo era muy difícil que pudiera ver algo del partido. Con este tipo de trabajo me he perdido casamientos, el nacimiento de mi nieta Aixa Azul y hasta el Día del Padre”, contó.

“Al menos puedo celebrar que tengo trabajo y que con lo que voy ganando puedo ir separando algo de plata para poder terminar de pagarme la moto que estoy usando”.

Dentro de esa casa de la calle Love Perry, los nervios por la final habían alterado la planificación de partido de Genaro Donati, de 25 años, y los diez amigos con los que compartía la final.

Genaro, Joaquín (el dueño de casa), Nicolás, Lara, Mariano, Franco, Catriel, Fabián, Gonzalo, Leonel y Lautaro fue la alineación de la casa de Love Perry a la que se apeló para aportar el cabulero granito de arena, directo desde Puerto Madryn hasta Río de Janeiro.

Eran cerca de las 22.45 cuando Jorge Villalba tocó el timbre de la casa de la calle Love Perry.

“Cuando me abrieron, veía que ninguno de los chicos le sacaba los ojos al televisor. Casi que ni me miraban, estaban metidos en el partido. Y me tenían que pagar, pero nadie lo hacía. Yo sabía que Argentina iba ganando pero no sabía cuánto faltaba. Me asomé un poco y vi que iban 85 minutos”, relató Villalba.

“La verdad es que ninguno de nosotros quería levantarse para ir a pagarle y además, vimos que era un laburante y en cierto punto se estaba perdiendo el partido por culpa nuestra. Por eso, le pedimos que entrara y le ofrecimos que se quedara hasta el final del partido con nosotros. Era lo mínimo que podíamos hacer por él. Tampoco nos pusimos a pensar si se rompía alguna cábala con él en la casa, lo invitamos igual”, completó Donati.

“Los chicos me invitaron y la verdad es que no dudé en decirles que sí. Salí, saqué las llaves de la moto, le puse la cadena y me volví a meter adentro. Justo volví a entrar cuando Messi se erró el gol del mano a mano”.

Ni Genaro ni sus diez amigos le preguntaron el nombre al motoquero del Delivery, no necesitaban saber quién era. Sólo tenían la certeza de que si terminaba el partido y Argentina rompía finalmente la malaria de 28 años sin títulos, ese misterioso hombre que por protocolo seguía escondido en un casco negro y un barbijo, sería acobijado y abrazado como uno más del grupo.

“Todos mis amigos y yo tenemos entre 24 y 25 años y ninguno había visto a Argentina salir campeón. Era nuestro momento y sólo pensábamos en poder festejar este título. Además, era el título de Messi y ganarle a Brasil en su cancha. Era todo”.

El resto de la historia quedó reflejado en el teléfono celular de Donati y se convirtió en uno de los videos de celebraciones más virales en todo el país. El repartidor era un amigo más en un momento imborrable para el grupo, aún cuando nunca le terminaron de conocer la cara.

La magnitud de la repercusión del festejo de Genaro y sus amigos celebrando junto a Villalba en el living de la casa del barrio Sur de Madryn fue tal que hasta la estrella española de streaming Ibai Llanos decidió retuitearlo en su cuenta de Twitter con el comentario: “Yo esto no me lo creo”.

Fuente: Infobae

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